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La comunidad de Río Chico, en Santa Elena, resultó afectada con el aguaje del 18 de septiembre. El agua ingresó hasta las casas y causó daños |
Ed. Nº 10 Octubre del 2009
El sonido del mar y el golpe de las olas comienzan a preocupar a los habitantes de Santa Elena, en la provincia del mismo nombre. Un oleaje fuerte puso en alerta a los habitantes de las comunidades de río Chico, Cadete, Manglaralto y Libertador Bolívar.
Alberto Yagual, uno de los tantos pescadores del pequeño poblado de Palmar, situado al norte de Santa Elena, divisa con cierto temor el movimiento de las olas del mar, "el cual se está poniendo muy bravo", afirma.
“Hay que estar preparados para la siguiente temporada de aguajes que pronosticó el Instituto Oceanográfico de la Armada durante el mes de octubre”, dice.
Según el director del Inocar, capitán Patricio Goya, el aumento de la fuerza de los aguajes, cuyos niveles de mareas superan lo normal, se debe a un proceso que ocurre en todo el mundo, en que el agua invade principalmente las zonas costeras.
Para Maritza Gonzaga, habitante de Manglaralto, la preocupación en varias comunidades de Santa Elena es grande, pues las casas que se ubican cerca a la orilla del mar están amenazadas por un nuevo oleaje. El último sucedido hace más de un mes originó la pérdida de un tramo de 20 metros en la vía Punta Carnero-Salinas.
Por ello el alcalde de Salinas, Paúl Borbor, dispuso a la maquinaria municipal reparar la parte afectada y colocar 40 metros de piedra escollera a la altura de Mar Bravo.
Mientras tanto, en la comunidad Libertador Bolívar, Martín Parrales comenta que los habitantes se mantienen a la expectativa de una nueva arremetida de las olas del mar.
El pasado 18 de septiembre un aguaje de tres días afectó a las poblaciones ubicadas en la Ruta del Spondylus, como Cadeate, Río Chico, Libertador Bolívar, Manglaralto y San Antonio, ahí casi una veintena de familias resultaron afectadas con el ingreso del agua a sus casas.
En Cadeate, tres familias, cuyas viviendas se vieron amenazadas luego de que el agua subió unos tres metros, deberán ser reubicadas, pues sus casas peligran si nuevamente sube el nivel del cauce.
Según el alcalde de Santa Elena, Otto Vera, se han coordinado acciones con la vicepresidenta del Cabildo comunal de Cadeate, Ninfa Reyes, quien en caso de presentarse alguna emergencia brindará la ayuda necesaria para evacuar a las personas de esa localidad y alojarlas en la guardería infantil que servirá como albergue para la gente.
Vera señala que dispuso una retroexcavadora para la limpieza del cauce del río atravesado que había quedado temporalmente bloqueado.
Felipe Pozo, morador de la comunidad de San Antonio, cuenta que durante los tres días de intensos oleajes, el agua entró a más de tres viviendas, situadas a unos 300 metros de la playa. “Estuvo a punto de desbordarse el puente provisional de madera que nos une con Cadeate, por eso se tuvo que destapar la boca del estero para que el agua saliera”.
Varios surfistas guardan sus ánimos de surfear, ante esta temporada de aguajes, que generó olas de 3 a 4 metros de altura en Montañita, en cuyo malecón se reforzó el muro de protección con grandes piedras escolleras.