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| El arte de darle vida al Muyuyo | |||||||||||
Ed.18 del 15 de Enero al 15 de Febrero del 2011
Jonhi Lázaro lleva 30 de sus 51años, dedicado a fabricar muebles de muyuyo, lámparas, adornos, marcos, camas, juego de comedor, pesebres con sus respectivas figuras entre otras obras que pasan a decorar bares, discotecas y dar comodidades en el hogar. El Muyuyo es un arbusto silvestre que crece en los bosques secos de la costa del Guayas y la Península de Santa Elena, hacer muebles de esta madera surgió hace 50 años de uno de sus primeros fabricantes, don José Lázaro. El enseñó el oficio a sus hijos, Jonhi, José y Luis, y éstos a la vez transmitieron sus conocimientos a sus operarios quienes después pasaron a independizarse, poniendo sus propios talleres que en total suman unos ocho en todo el cantón. Sus obras son únicas en la costa y su originalidad radica en ser tallados de manera rústica sin dejar de ser confortables llamativos y elegantes, han traspasado las fronteras. Se han hecho exportaciones a Holanda, EE.UU y Perú. En el país Quito, Cuenca, Guayaquil, Ambato y otras grandes ciudades saben de este arte, y muchas casas y negocios tienen los muebles de muyuyo llevados de Playas. Han estado en casi todas las ferias artesanales del país, como las internacionales de Durán y la FITE, invitados por NOBIS, municipios y otras entidades. Los mejores meses para este negocio son noviembre, diciembre y enero comenta Lázaro, las ventas llegan hasta $1500 mensuales, un solo pedido puede significar $1,200. En tiempos malos no se deja de vender $500 mensuales. En el malecón donde se exhiben estas artesanías los fines de semana se venden de 100 a 200 dólares. A diferencia de otros talleres no necesitan tantas herramientas. Les basta, un serrucho, martillo, mazo, clavos, barniz, tinte y esterillas de cocos para los nacimientos, eso sí, mucho talento y creatividad.
En diciembre se venden los nacimientos y árboles de navidad, desde noviembre y hasta enero, las discotecas, bares y cabañas piden decoraciones, mesones, sillas, mesas y lámparas. El resto del año se atiende pedido de juegos de sala y comedor. El negocio es bueno pero ya no como antes, ahora hay otros talleres cuyos maestros salieron de esta escuela, dice con Orgullo lázaro. Otro artesano reconocido y que ha puesto su producto en el mercado internacional y nacional es Bonifacio Crespín, conocido como el Rey del muyuyo, este artesano de 65 años, está convencido del talento del artesano de Playas, no solo de fabricar con muyuyo si no con otros materiales del mar, como conchas, piedras, balsa, perlas, caparazones de crustáceos, entre otros materiales. El negocio de la artesanía generalmente es familiar, unos fabrican, otros los comercializan. Ellos compiten sanamente, tienen precios unificados y respetan su propia regla de mercado.
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