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COMUNIDAD - GASTRONOMIA |
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| UN PAN A LEÑA CON 90 AÑOS DE TRADICION FAMILIAR | |||||||
Una tradición familiar que se concentra en El Morro y no desfallece
Una fuerte tradición que perdura en el tiempo es la de la familia Consuegra, que lleva más de 90 años elaborando un riquísimo y delicioso pan a leña en la parroquia El Morro. Wimper cuenta que este oficio lo inició un tío de su papá y de ahí pasó a lo largo de la familia. “El segundo en cogerlo fue mi tío Pancho y de ahí fue mi abuela (mamá de su papá). Al fallecer ella, fue mi papá quien lo recibió (actualmente tiene 77 años)”, relata. El negocio ha avanzado rápidamente. Actualmente, la familia tiene sus propios proveedores, quienes los ayudan a distribuir el producto. Este pan es apetecido en muchos recintos de la zona y es conocido hasta en Guayaquil. Su elaboración es dura, por ello trabajan tres varones y 4 mujeres. Las especialidades que más se venden son las tradicionales, como los moldes de sal y dulce. También reciben pedidos de tortas y cakes y en fechas especiales, como Navidad y Fin de Año, el pan de pascua o rosca de reyes. Este trabajo es sacrificado. La jornada para ellos empieza a la 01:30 y terminan a las 08:00. Siete horas de ardua labor para que los amantes del pan tengan en su mesa una especialidad. “Para nosotros no es pesado ya que desde pequeños nuestros padres nos enseñaban a hacer esta profesión; somos nosotros quienes comercializamos nuestro pan: mi papá recorre un punto yo recorro San Miguel y así sucesivamente”, explica Consuegra, mientras terminar de elaborar la masa. Este pan es tan famoso que ya es conocido y apetecido en el extranjero. El producto ya llegó hasta España y Estados Unidos. Cuentan que el horno lo construyó el abuelo de Wimper, pero ha recibido mantenimiento por ellos, de generación en generación. El material de este famoso horno, que cocina este delicioso pan, es de barro. Explica que debe ser así para que aguante el calor. Su estado civil no es un impedimento. A pesar de estar soltero a sus 46 años, sabe que cualquier integrante de la familia puede acoger un negocio que lleva adelante él hace más de 10 años. Cuenta que hasta el momento no ha pensado en dejar este negocio, a pesar del sacrificio que conlleva sacarlo adelante. En algún momento, asegura, recibieron una propuesta de ayuda por parte del Municipio, pero eso se quedó “en un mail”. “Uno se siente mal recibiendo ayuda de otras personas; nuestro pan es conocido y reconocido y con eso nos basta”, detalla.Y es que en algún momento, debido a la fuerte demanda, Wimper quiso cerrar el negocio. “Yo tengo aparte un negocio de venta de gas”, repite. No obstante, la reproducción de estos deliciosos panes está segura. “La tradición no va a desaparecer; siempre habrá algún familiar que tome la posta. De eso estoy seguro”, confía Wimper. Si usted desea probar estos tradicionales panes lo pueden hacer en cualquier momento que visiten Puerto El Morro. La casa está ubicada atrás de la iglesia. |
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