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CULTURA |
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| LOS GUANCAVILCAS: SU LEGADO PATRIMONIAL AUN SIGUE VIGENTE | |||||||||
Por: Hugo Calle Forrest
Conozcamos quienes fueron los guancavilcas, a qué se dedicaron, donde se asentaron y cuáles son sus principales obras artísticas que hoy constituyen tesoros patrimoniales de la costa ecuatoriana. A pesar que no se puede establecer claramente fronteras demarcadas sobre el terreno y tampoco sobre sociedades definidas durante la época precolombina, al consultar la etnohistoria para determinar el área geográfica de los guancavilcas, sabemos según Jerónimo Benzoni, comerciante milanés que recorrió las costas ecuatorianas a mediados del siglo XVI, que con el nombre de Guancavilcas, se conocían a los pobladores que habitaron Colonche, al norte de la actual provincia de Santa Elena; hacia el sur, hasta el Golfo de Guayaquil, y tierra adentro hasta probablemente las orillas del Guayas y Daule, extendiéndose por toda la zona situada al oeste y sur de la Cordillera Chongón-Colonche. En base a las investigaciones arqueológicas realizadas en esta área se ha determinado que al momento de la conquista española los guancavilcas se encontraban en proceso de expansión, propagando su cultura por la cuenca húmeda del Guayas, que era habitada por los chonos. Su expansión no se limitó al sistema orográfico de la Cordillera Chongón Colonche, sino que llegaron a otros cerros que se encuentran próximos al oeste y al sur de la misma. Es por ello, que Carlos Zevallos Menéndez denominó como “La cultura de los cerros” al asentamiento guancavilca en las estribaciones de la cordillera Chongón Colonche. El arqueólogo Carlos Zevallos Menéndez al principio consideraba a los Guancavilcas como una prolongación de la Sociedad Manteña, pero al excavar numerosos sitios de ocupación Guancavilca, con otros investigadores fue suficiente para reconstruir características propias de su cultura. La Sociedad Guancavilca conformó una confederación de mercaderes constituida por varios cacicazgos, entre el 500 y 1530 d.C, cuyo desarrollo se vio interrumpido con la conquista española iniciada en 1531. Los Guancavilcas mantuvieron una economía mixta, aquellos que se establecieron en el perfil marítimo se dedicaban a la pesca y navegación, mientras quienes se asentaron tierra adentro, en el litoral fueron agricultores por excelencia, cultivando principalmente maíz, yuca, camote, y fréjol. Su dieta alimenticia además la complementaron con productos del mar y la caza. También se destacaron al confeccionar artesanías con el tejido de algodón, lana y paja toquilla. Además con las valvas del pondylus princeps y calcifer elaboraron cuentecillas rojas, blancas o liláceas para adornos corporales, productos que comerciaban por rutas fluviales y marítimas de largas distancias. Los Guancavilcas del perfil marítimo sustituyeron o sumaron a las conchas Spondylus que constituían un valor monetario elemental por un sistema más elaborado, que eran las hachas moneda de cobre.
Los Guancavilcas al igual que otras sociedades de la América Precolombina creían en una vida después de la muerte, por ello es que su ajuar funerario se componía no sólo por objetos de uso estético sino también domésticos y utilitarios para su subsistencia, tal como se evidenció en alrededor de 40 tumbas de pozo profundo con cámaras lateras que construyeron para enterrar a sus muertos en el cerro Bellavista, que fueron descubiertas por Zevallos Menéndez en 1962. Además Zevallos Menéndez anota que creían que era menester adquirir un pasaje para su viaje a la eternidad, de allí que encontrásemos a los lados del tórax, o en las manos de cada enterrado, una hacha moneda de cobre de mediano tamaño, que representaba el pasaje de este viaje final. Los Guancavilcas fueron muy hábiles en la talla escultórica en piedra o madera con la que expresaron su arte basado en su cosmogonía. Algunas de las obras que constituyen hoy en día tesoros patrimoniales legado de la Cultura de los Cerros son: el poste de guasango hallado en el cerro de las Negritas que hoy reposa en el Museo Municipal de Guayaquil, que mide 8. 55 mts, y en el cual se hallan tallados 32 figuras humanas y dos saurios en la cúspide considerado por los arqueólogos como tótem o emblema territorial; Sanbiritute, ídolo que hoy en día ha retornado a Sacachún, considerado como el “Dios de la Fertilidad y las Lluvias”; otros monolitos como la mujer de Juntas que se encuentra en el Museo Municipal de Guayaquil; Cirilo y Cira que se encuentran en la parroquia Julio Moreno; la representación en piedra del mono en Chongón considerado como tótem y la piedra con la talla de dos caimanes hallada en Campo Alegre, Isla Puná, que hoy en día se mantiene en estudio para determinar si sobre ellas se hicieron sacrificios humanos o tuvo algún otro uso. Los Guancavilcas han dejado un invaluable legado cultural tangible e intangible que hoy en día gran parte de ellos continúan vigente respecto a su significado cultural, social e ideológico en sus descendientes, los cholos de las actuales provincias del Guayas y Santa Elena. |
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