OTROS TITULOS
► Guayas mostrará nuevamente su arte
► Guayantes nace para mostrar la Danza guayasense y música costeña
► Los Guancavilcas: Su legado patrimonial aún sigue vigente
► El investigador Manuel Palacios analiza las raíces lexicales precolombinas
► Manufactura del sombrero de paja toquilla
► Un arte busca salvar otro arte
► Música del ayer y hoy hizo vibrar a varias generaciones guayasenses
► Posorja a través de los tiempos
► Vive la temporada playera con una nueva propuesta cultural
► Rescatando y difundiendo nuestro patrimonio cultural inmaterial
► ¿Quiénes son los montubios?
► La música, arte que une generaciones y reafirma la identidad
► Cone, patrimonio histórico guayasense
► El Gallo de Pelea y la Pelea de Gallos
► Los juegos tradicionales, un patrimonio que estamos perdiendo
► La pesca artesanal, un patrimonio ancestral que debe ser preservado
► Tradiciones y costumbres del cholo costeño que aún viven
► San Biritute
► Jambelí, una sociedad laboriosa asentada en la costa ecuatoriana
► Una prueba de que venimos de alguna parte y tenemos una historia que contar
► La botella con asa de estribo, uno de los aportes de la sociedad machalilla
► Sabías qué la Antigua Provincia de Guayaquil ocupó toda la costa, excepto Esmeraldas?
► Descubrimiento Santa Elena
► La piedra ceremonial de los punáes testimonio del arte prehispánico
 
 
CULTURA
     
  EL INVESTIGADOR MANUEL PALACIOS ANALIZA LAS RAICES LEXICAS PRECOLOMBINAS      
 
 
 
Ed.24 del 15 de Julio al 15 de Agosto del 2011

Manuel Palacios es un joven investigador de iconografía, lenguas y cosmovisión ancestral. Siempre se ha preocupado por el estudio del pasado de América, por el que ha publicado innumerables escritos de sus investigaciones. “No tengo el prejuicio de un título académico, lo cual ha sido un gran obstáculo para no contar con apoyo alguno para publicar los resultados de mis investigaciones, sin embargo esa misma independencia, me ha permitido, como el niño que se sorprende ante cada cosa, ver lo que los ojos comunes no pueden ver: la posibilidad del contacto interoceánico precolombino, sustentado en la afinidad de las raíces lexicales entre pueblos y civilizaciones como los Karios, magyares, sumerios, etruscos en Europa y Asia; y los Kañaris, Shuaras, Kunas, Karas, Karibes y Guaraníes, entre otros, en Amérika”, destaca.

Una nueva publicación denominada América Prohibida hace referencia al libro publicado por el investigador húngaro Juan Móricz llamado ‘El origen americano de los pueblos europeos”, donde se afirma que la exclusión del continente americano del movimiento histórico cultural de los pueblos, es la piedra angular de la distorsión que reflejan nuestros conocimientos actuales de la prehistoria. También se expresa que los complejos problemas de origen de pueblos y cultura no encuentran solución, por haberse excluido de nuestro globo terráqueo al continente americano.

En este aspecto coincide Palacios. “Como investigador etnográfico de las costumbres, medicina, lenguas y simbología ritual de los pueblos ancestrales de América no puedo sino estar de acuerdo con Móricz. Hemos estado acostumbrados, en una suerte de colonizaje atemporal, a pensar que fue sólo con Colón que llegó la cultura, la civilización y la fe. Los estudios científicos publicados buscan poner por sentado de que en América no existió ninguna civilización importante aparte de mayas, incas y aztecas; de que el resto de los grupos humanos hablaban lenguas tan diversas que les resultaba imposible entenderse entre ellos mismos, peor aún con sus vecinos. Todo criterio alejado de la concepción de este continente como un ‘eterno neolítico’ son tachadas de mentiras, o acusadas de no tener rigor científico”, discrepa este joven.

Este artículo es tan sólo una introducción en la que Palacios sustenta el contacto interoceánico precolombino, solo que a diferencia de las teorías que empiezan a circular desde hace algunas décadas en la que se dice que los americanos son descendientes de polinesios, o que los “dioses blancos” eran nórdicos, o que tan sólo en la zona de Ecuador se hablaban tantas lenguas como personas, esto se sustenta en declaraciones tan silvestres de los conquistadores, que no eran lingüistas y que no tenían un criterio formado en cuanto a la diferencia de lo que es y constituye una lengua y lo que es un dialecto de la misma lengua.

Palacios reconoce que “no me considero un pionero en la comparación de las culturas y lenguas americanas con las euroasiáticas porque antes lo hizo Michelangelo Mossi, el propio Juan Móricz y en épocas más recientes la investigadora ecuatoriana Ruth Rodríguez Sotomayor y la lingüista Natalia Rossi de Tariffi, quien en su libro “América cuarta dimensión: los etruscos salieron de los Andes”, expone la ciencia de la lexicogenética, que no sino desentrañar y encontrar el significado original de las palabras, el cual se va camuflando a través de los tiempos en otros significados”.

Detalla que su trabajo es un proceso de doble vía. “… Cuando hay palabras que considero que han perdido su significado en las lenguas americanas, me doy cuenta que aún conservan el significado en la mitología sumeria, hitita y magyar. Lo mismo con los nombres de personas. En lenguas americanas he utilizado el grupo lingüístico shillipanu, que lo componen el tsafique o lengua de los Colorados, el chapalaa o lengua de los cayapas, el cofán, y posiblemente en la antigüedad también el puruhá, el cañarí y el chimú. Shillipanu significa tanto ‘lengua de la cuerda o línea de la mitad’ como ‘lengua real’, y según mi teoría constituye la mítica ‘lengua sagrada y reservada solo para los incas y amautas’, es decir solo para los altos dirigentes monárquicos del imperio incásico y sus maestros”.

Y recalca: “No me considero un pionero en la comparación de las culturas y lenguas americanas con las euroasiáticas, antes lo hizo Michelangelo Mossi, el propio Juan Móricz y en épocas más recientes la investigadora ecuatoriana Ruth Rodríguez Sotomayor y la lingüista Natalia Rossi de Tariffi”.






CUADRO COMPARATIVO