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CULTURA |
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| MANUFACTURA DEL SOMBRERO DE PAJA TOQUILLA | |||||||||||||||||
Por Hugo Calle Forrest
Un patrimonio cultural intangible de la costa ecuatoriana que perdura a través de los siglos ES UN DESTINO QUE CUENTA CON UNA HISTORIA RICA EN MITOS. Los testimonios arqueológicos como estatuillas antropomorfas dejados por las sociedades precolombinas de la costa ecuatoriana: Machalilla(1500 -1200 a.C) y Milagro-Quevedo, cuyos aborígenes son llamados étnicamente como los Chonos (500-1530 d.C) evidencian su forma de vestir y accesorios que usaron en aquella época, como un sombrero, que debió ser hecho probablemente de hoja de palma en diferentes formas y diseños. En las crónicas de Indias, también se describe el sombrero que usaron los Paches, grupo nativo más conocido por su nombre arqueológico: Sociedad Manteña (500-1530 d.C), al relatar que Pedro de Alvarado junto con otros conquistadores se asustaron a simple vista al ver a los nativos con unas “alas de vampiro” sobre la cabeza, cuando llegaron a las costas de Manabí en 1534, y luego por inclemencias del tiempo continuaron hasta Xipixapa (Jipijapa) y Montecristi. Se trataban más bien de un sombrero hecho a base de hojas tejidas de una palmera. Para 1630, el español Francisco Delgado decide radicarse en Montecristi y descubre la gran habilidad especial de los nativos para trenzar la fibra vegetal, ocurriéndosele transformar las grandes “alas” en “tocas” de religiosas, para que puedan ser utilizados por los colonizadores. Al hacerse conocida la producción de las tocas, por su fina textura y acabado se empezó a llamarla “toquillas”, razón por el cual la producción de sombreros en Jipijapa y Montecristi se hace reconocida como “Sombreros Toquilla” en Guayaquil y su Provincia, durante la época colonial. En el siglo XVIII, el sombrero se lo empieza a comercializar en Panamá, y en el siglo XIX se empieza a conocer en Europa, principalmente en España, donde la paja toquilla recibe el nombre científico de Carludovica palmata en honor a los reyes de España Carlos V y su esposa Luisa, haciéndose una contracción de los nombres latinos de ambos: Carolus por Carlos y Luduvicus por Luisa. En la Exposición Universal de París realizada en 1855, en la que se exhibieron productos de la agricultura, industria y bellas artes de París y de otros 28 países de Europa y América, se presentó el sombrero de paja toquilla, que fue enviado por un francés asentado en Panamá llamado Felipe Raimondi, causando admiración a los asistentes por su elegancia, calidad y fina textura, a tal punto que fue usado como indumentaria de moda por el anfitrión de la exposición, el emperador Napoleón III de Francia. Desde fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, al sombrero de paja toquilla se lo empieza a conocer internacionalmente como “Panama hat” o sombrero de Panamá por muchos viajeros y comerciantes que llegaban a esta ciudad, al presenciar que el “sombrero” era vendido en Panamá y usado por los obreros de la construcción del canal de Panamá que inició en 1914, desconociéndose totalmente que procedía de Ecuador y que era confeccionado en los pueblos manabitas y principalmente en Montecristi. Y aumenta más su popularidad cuando fue usado por Theodore Roosevelt. También este arte se extendió al austro ecuatoriano ante la crisis económica y falta de empleo de 1844, en Cuenca, disponiéndose a través del cabildo en forma obligatoria y el aprendizaje de la manufactura de los sombreros de paja toquilla para la población, instaurándose escuelas para niños, jóvenes y adultos con maestros artesanos de Jipijapa, de donde llegaba la materia prima que era a bajo costo, siendo incluso penalizado con cárcel para quien no acatara la disposición. La enseñanza abarcó hasta Azogues y sus alrededores en la Provincia del Cañar. Esta imposición permitió que en el futuro estas poblaciones tuviesen otra fuente de ingresos y que se formen generaciones de tejedores de sombrero de paja toquilla en el austro ecuatoriano. En la actualidad, la confección del sombrero paja toquilla ha disminuido en la Provincia de Santa Elena, a pesar que la paja toquilla crece en la Cordillera Chongón-Colonche, debido a que la población se dedica a otras actividades como la pesca y agricultura, encontrándose en poblaciones como Barcelona, Sinchal, Febres Cordero, Libertador Bolívar, Dos Mangas, Cadeate, San Antonio, Manglaralto y Montañita principalmente la manufactura de varios artículos a base de paja toquilla y de los “Sombreros de agua” que poseen tejidos más gruesos y que no gozan de la calidad de los sombreros que aún se confeccionan en la provincia de Manabí, como en el sitio Pile y Montecristi que son finos y extrafinos, siendo inclusive muy costosos. La manufactura de los sombreros de paja toquilla constituye un patrimonio cultural intangible de la costa ecuatoriana, por ser una tradición colonial, que ha perdurado a través de los siglos, donde la habilidad en el tejido de la palma fue fundamental en las sociedades prehispánicas.
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