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Fueron más de 60 años de espera y olvido que tuvieron que soportar los habitantes de la comuna Sacachún, a 50 km al sur del cantón Santa Elena, capital de la provincia del mismo nombre, para tener consigo nuevamente a San Biritute (Dios de la fertilidad) cuya creencia popular le atribuía la facultad de hacer llover o de volver fértiles a las mujeres. El pasado 16 de julio se vivió una fiesta en esa comunidad. Y no era para menos.
Esa gente veía algo por lo que esperó tanto tiempo. Junto al San Biritute llegaron opciones de desarrollo y promesas de porvenir. Por primera vez vieron convertida su calle polvosa con adoquines. Por primera vez vieron una marea de gente llegar a su zona, con lo que pudieron impulsar sus negocios y obtener unas buenas ganancias. Pero muchos van más allá y ya piensan qué vendrá después de toda esta algarabía del momento. La mayoría de nativos de ese lugar han emigrado a la ciudad. Ni siquiera el presidente de la comuna se asienta ahí, pues la mayoría del tiempo pasa en Santa Elena.
A la gente de Sacachún le ofrecieron mejoras para las casas. Sueñan con tener agua y no abastecerse del tanquero comunitario que cobra un dólar por cada tanque. También anhelan con el asfaltado de la vía de ingreso.
La llegada de San Biritute congregó a varias autoridades. Todos se comprometieron a recuperar los patrimonios de
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Sacachún y otros pueblos. Hablaron del agua de riego, de la mejora de viviendas, entre otras cosas. Coinciden en afirmar que esta zona cambiará. Muchos planes están en carpeta, como la ampliación del centro de interpretación donde está San Biritute, la restauración de una casa para albergue de turistas, el asfaltado de calles, un centro de salud, el equipamiento de la escuela (la única de la zona), la capacitación a los nativos, créditos para pequeños negocios, entre otros proyectos productivos y sociales que involucrará a personas de la tercera edad.
Todo esto hace emocionar a cualquiera. Sin embargo, nos queda la duda de saber si se concretará y no quedará en anhelos y sueños de un pueblo que ya ha esperado mucho por consolidar su desarrollo. La capacitación que es algo vital en todo espacio que reúna grupos humanos y al momento la única aula dúplex que existe a medio construir es una quimera ya que su construcción debió ser terminada en el 2010 y hasta el momento no abre sus puertas a los educandos de la zona.
Sin embargo, en los comuneros de Sacachún lo que persiste es la esperanza que llueva no solo agua, sino también servicios básicos, educación, atención médica, y sobre todo que llueva la llegada de turistas para mostrar a San Biritute y dar a conocer acerca de los recursos históricos, de identidad y cultural que rodean los patrimonios de nuestro país. Veamos entonces como transcurre el día después de la llegada del dios de la fertilidad.
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