por Lcda. Olga Guerra Pizarro
En esta época del año se vuelve común ver el desplazamiento de familias hacia las principales playas y balnearios del país para disfrutar del sol, mar y arena. Unos días de esparcimiento vienen bien, siempre y cuando se tomen precauciones y nos mantengamos alertas con las indicaciones que sobran en el ambiente y así evitar accidentes que dejen huellas imborrables en el futuro. ¿Por qué convertir un momento de placer y distensión en una tragedia?
Para ingresar al mar hay que tomar en cuenta su estado: aguajes, resaca y remolinos. Saber hasta dónde se puede llegar y poner limitaciones al placer. Un buen fin de semana, unos días de vacaciones o una temporada playera puede ser disfrutado a plenitud, evitando el consumo de alcohol si se tiene pensado ingresar al mar.
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La concienciación se vuelve la principal arma de un sano tiempo de esparcimiento. Mantener a sus niños vigilados, escuchar las indicaciones de los salvavidas, evitar el consumo de alcohol y otras sustancias que perturben su normal desenvolvimiento, y estar vigilantes ante cualquier peligro es parte de la prevención que cada uno de los bañistas y turistas deben tener en cuenta al momento de pensar en un chapuzón en la playa.
Tenemos claro que el mar es sinónimo de diversión pero también tiene que ser sinónimo de prevención. Así evitamos que las estadísticas de ahogados aumenten en un país donde se debe priorizar el cuidado para evitar las desgracias.
Así, los invitamos a leer detenidamente los artículos que publicamos en esta edición, que los ayudará a tener más claro el panorama al momento de pensar en un viaje a la playa y de estar pisando la arena o sumergido en el mar.
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