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EDITORIALES
   
  SECTOR TURISTICO DE LA COSTA ECUATORIANA SUFRIO PERDIDAS POR DECLARATORIAS DE AGUAJES    
Por Olga Pizarro

En agosto y septiembre se vivieron las dos caras de la moneda. Primero, el Gobierno anuncia una declaratoria de alerta naranja en las costas del país por un supuesto oleaje que causaría daños en algunas zonas. Justamente, esto se dió en el feriado del 10 de agosto, donde el sector turístico esperaba una gran presencia de visitantes en sus playas. La situación fue otra. Hubo cancelaciones de hospedaje, paseos en embarcaciones, regreso de visitantes a sus sitios de origen y otros perjuicios.

Se calcula que fueron pérdidas millonarias, según reportes de las respectivas Cámaras de Turismo locales. En la provincia de Santa Elena, las pérdidas ascenderían a $1 millón, según Ottón Arboleda, dirigente hotelero. En Esmeraldas, El Oro y Manabí la situación fue similar.

En la provincia de Esmeraldas, donde se esperaban unos 70.000 visitantes en sus balnearios, llegaron menos de la mitad. En el caso específico de Salinas, el balneario más importante y renombrado de la península, las pérdidas no fueron muy elevadas porque la gente llegó, pese a los anuncios. No obstante, hubo una deserción hotelera, con una ocupación del 20%, aunque luego con el cambio a la alerta amarilla se recuperó y llegó al 80% de ocupación de su capacidad total.

Horas previas al inicio del feriado, la secretaria nacional de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo, dijo que la alerta se declaró para proteger la vida humana y agregó que
 
en el país no hay una cultura de prevención y por ello las medidas adoptadas generaron críticas.

El cambio de naranja a amarillo se dio una vez que se confirmó que el oleaje fue atenuado. Hasta ese momento, el sector turístico anunciaba demandas legales al Gobierno.

El aguaje no anunciado de septiembre tomó por sorpresa a todos. Y es que según las autoridades, tomó una “fuerza inesperada”. Causó daños de mediana magnitud en poblaciones costeras de Manabí, Santa Elena y Galápagos.

En Manabí, cinco cantones costeros fueron los más afectados por el fenómeno y se calcula que los daños alcanzaron los $50.000.

En Galápagos y Santa Elena la situación fue similar. Hubo olas de cuatro y cinco metros y muchas lanchas y embarcaciones fueron afectadas.

Hay que tomar en cuenta que, según los especialistas, los aguajes se repetirán y que es muy importante tomar las medidas de precaución necesarias, lo que no significa que los turistas dejen de asistir a las playas. Éstos, según el INOCAR, están previstos para el 13, 14 y 15 de septiembre con olas de dos metros y el de mayor intensidad que será durante los días 28, 29 y 30 de septiembre con olas de cuatro metros.