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EL MUNDO EN LA WEB - INTERNACIONAL
   
  JAPON, ESTRAGOS DE UN TERREMOTO    
Ed.21 del 15 de Abril al 15 de Mayo del 2011

 
 
Japón está viviendo su más duro momento y este enfrentamiento es con un enemigo invisible, la naturaleza, que se cobra a inocentes
que no se explican, hasta ahora, que fue lo que pasó y el porque de su ensañamiento.



Por: Annabell Verdezoto

Ya ha pasado un mes después de ese fatídico terremoto de 9.0 grados que azotó a Japón, el 11 de marzo de este año, causando grandes desastres y un posterior tsunami que arrasó y afectó a gran parte de las costas japonesas y alarmó a los países que limitan con el Océano Pacifico.

El número de víctimas mortales asciende a más de 10.000 en seis diferentes prefecturas y 16.094 desaparecidos. En las costas de Sendai, la policía encontró entre 200 y 300 cadáveres, siendo una pérdida considerable para Japón, que ahora enfrenta una severa crisis nuclear.

La principal preocupación de las autoridades japonesas es detener el calentamiento y posible fundición de los reactores nucleares, pues estos sufrieron daños en sus sistemas de enfriamiento debido a la fuerza de la ola del tsunami. Pese a múltiples esfuerzos, se ha logrado controlar los reactores en buen estado, en cuanto a los reactores 3 y 4, de los 6 que cuenta este país, pero están al borde del colapso.

Pero ¿qué sucedió? Solo 11 de las centrales nucleares de Japón permanecen cerradas después del terremoto y el tsunami.

Fuentes de la industria dicen que en todos los casos-incluso en Fukushima Daiichi- las plantas respondieron ya que estas fueron diseñadas para cerrar automáticamente la fusión del reactor.

Pero dicen que los problemas en Fukushima Daiichi derivan en la incapacidad de los operadores para lidiar con el calor de desintegración del combustible, que debe ser enfriado durante un período prolongado de tiempo, incluso después de que la reacción nuclear se ha detenido. Debido a esta necesidad de refrigeración, una planta nuclear debe tener una potencia constante para ejecutar el sistema de motores y bombas.

Para proteger el sistema en caso de un apagón, como el provocado por el terremoto, los operadores de centrales nucleares cuentan con sistemas de copia de seguridad de los generadores, como unos sistemas de batería. Sin embargo, en Fukushima, los generadores dejaron de funcionar poco después del terremoto y posterior tsunami y las baterías solo duran un par de horas.

En los últimos días, la Agencia para la Seguridad Nuclear de Japón, informó que serían arrojadas al océano 11.500 toneladas de agua radiactiva, la misma que fue usada para enfriar los reactores. Los encargados afirmaron que esto no causaría impacto ambiental, pese a que los niveles de yodo (131) y demás componentes son elevados. Las autoridades de TEPCO exigen que se analicen los posibles efectos ambientales.

Los riesgos a los que se expone a la población y territorio van mucho más allá de sucesos temporales, pues las enfermedades y efectos en la salud pueden durar años y tener consecuencias graves, como cáncer a la tiroides, malformaciones, infertilidad, entre otras.

Se ha presenciado radioactividad en alimentos, en el agua y en la leche proveniente de la zona donde se encuentran las plantas nucleares, por lo que las importaciones y exportaciones se han visto restringidas a fin de evitar una contaminación masiva.

Aún son inciertas las consecuencias que tendrán que seguir enfrentando Japón, pero sin duda esta potencia a más de luchar para evitar una catástrofe radioactiva, lucha por salir adelante después del desastre natural que le ha tocado vivir. Y esto deja mucho para analizar a los grandes países: si la energía radioactiva es buena y hasta qué punto los controles son efectivos para evitar el perjuicio de la humanidad.


Fusión de un reactor nuclear:
¿Qué sucede? ¿Qué efectos puede causar?


Cada reactor nuclear en su interior contiene varillas de combustibles, dentro de los cuales se produce una fusión, que es una reacción en la cual los átomos se fusionan dentro del reactor, ingresa agua que enfría las barras de combustible haciendo que se evaporen y salgan en forma de energía.

Si el contenedor se queda sin agua, las barras de combustible se recalientan, se derriten y caen al fondo del tanque, lo que se conoce como fusión nuclear. El peligro que puede pasar es que si el fondo del tanque no resiste la presión o se encuentra en mal estado, este se rompe y se produce una fuga radiactiva, causando un gran impacto de acuerdo a la magnitud de la fuga.