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NOTICIAS - AL DIA |
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| EN PROGRESO, VENDEDORES TEMEN POR SU TRABAJO | |||||||
Corresponsal Playas
Juan Espinoza se pasea con su jarra de jugo por la carretera que hace de calle principal de Progreso a la espera de la llegada de los buses de las cooperativas Villamil y Posorja, los únicos que aún entran a la población, para ofrecer su producto. Si le va bien venderá la mitad del contenido, que le reporta unos dos dólares; el vaso pequeño lo vende a $ 0,25. Cirino de la Rosa, en cambio, esperaba vender -si tenía un buen día- 50 unidades de papa rellena, a $ 0,50 cada una, que por años han consumido los turistas, igual que el maduro lampreado, el amor con hambre, la carne en palito y otras comidas rápidas típicas del lugar. Hasta hace tres años antes de que se construyera la autopista Guayaquil-Salinas, las ganancias y las ventas eran el doble y hasta el triple que las de ahora. Si embargo, desde que está la nueva vía, que tiene un distribuidor antes de llegar a la población, los carros pasan directamente a la Península y solo entran a Progreso los que van a Playas. Pero la situación podría complicarse cuando esté terminada la autopista Playas-Progreso, que pasa fuera de la parroquia y evitará que los vehículos ingresen por la vía principal de esta parroquia. Este hecho le quita el sueño a De la Rosa, quien es presidente de la asociación de vendedores ambulantes 12 de Octubre que agrupa a 120 vendedores, pues se quedarían sin sustento para mantener a su familia. "Ahora para sobrevivir una parte nos vamos al redondel, otra a Cerecita, el peaje y San Antonio y unos ya están llegando a Playas porque en Progreso el negocio está muriendo", dice acongojado Elmo Anastasio, otro vendedor. En Playas los gremios ni el Municipio nos dejan trabajar, agregó. Humberto Luna Flores, presidente de la asociación de locales de comida, que agrupa a 40 socios, al igual que Rosado buscan una salida a sus problemas. Por lo pronto, Luna y su gente se han instalado desde hace casi dos años en locales provisionales a ambos lados de la carretera Guayaquil-Salinas, entre el redondel y el distribuidor de tráfico. Allí en mesas y sin local están varios socios de la 12 de Octubre. Pero el Ministerio de Obras Públicas los quiere sacar aduciendo que no respetan la ley de carreteras que ahora dice que desde el margen de la carretera deben dejar 10 metros libres y no 5 como antes. Ellos estarían dentro de los 10 metros, esto hace que la CNEL (empresa eléctrica) no le quiera poner los postes de luz. Los comerciantes interpusieron un recurso de amparo en junio, que mantiene en suspenso un supuesto desalojo, indicó Luna. La anterior administración de la Prefectura del Guayas no alcanzó a construir un parador turístico ofrecido para ese lugar. Ahora la actual administración construye 3 bloques de seis locales cada uno un kilómetro antes de llegar a Progreso. Esto es una solución parcial, pues son 40 comedores y solo habrá para 18 socios. "¿Y los ambulantes?", se pregunta Francisco Anastasio, dirigente local. Aurelio Llandán, presidente de la Junta Parroquial, dice que los platos típicos de Progreso están bien posicionados por años y no cree que el turismo deje de entrar y perderse de degustar las comidas típicas. Critica la construcción del paradero turístico que está del lado derecho de la vía Progreso-Guayaquil, puesto que la gente que consume viene de Guayaquil y para entrar al lugar tendría que virar en "U" o pasar a pie. "Y es peligroso porque es una vía rápida, con un parterre de apenas 80 centímetros de ancho, donde el cliente no puede pararse a esperar que los carros pasen, con el riesgo de ser atropellado", asegura. Así el 70% de los moradores de los 2.500 que tiene la cabecera parroquial y viven del comercio de comidas típicas, esperan que las autoridades den una pronta solución a su problema y construyan un paradero para todos en un lugar estratégico. |
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