| |
|
| |
Juanita Ramos supervisa personalmente los trabajos de cada uno de sus colaboradores, siempre priorizando el buen acabado de cada prenda. |
Ed.25 Septiembre del 2011
Esta costurera de Zapotal trata de mantener un oficio antiguo de la Costa
Juanita Ramos lleva más de 30 años en el oficio del corte y confección en su natal comuna San Antonio, en Zapotal (provincia de Santa Elena). Lo aprendió desde muy joven, por el año 1981, en una academia de su zona que dirigía una profesora de Ballenita. Solo alcanzó a estudiar un año en ese lugar, pues cerró sus puertas por falta de recursos, sin embargo, lo que aprendió la ayudó a establecer un negocio ya que fue perfeccionando su técnica.
Su oficio se fue mezclando con el de ser madre y esposa. Fue su familia quien la ayudó a montar y ampliar su negocio, todos aprendieron de este oficio. Dos de sus hijos se fueron a trabajar en Guayaquil, su hija tiene su propio taller en casa, mientras que el hijo que se quedó con ella pudo conseguir tres máquinas. “Nosotros nos dedicamos a maquilar, las personas nos traen todo cortado, aunque nosotros también cortamos pero solo cuando nos llegan pedidos”, apunta Ramos.
Su trayectoria la consolidó en este arte de confeccionar gracias a trabajos en Súper Éxito, Casa Brito, Bris Sánchez y comercial Omaira. Ahora Juanita tiene su propio taller, en el que trabajan 8 personas. “Les pagamos $45 semanal, ya que maquinando pagan muy barato. Lo ideal sería tener un mercado para vender nosotros mismos nuestras prendas porque por una camisa terminada nos pagan $5 y a nosotros nos toca poner todo, hasta la tela según el tipo de costura. Por ejemplo, una camisa polo nos pagan $1,50 la cocida, las licras a $1,00 o 1,25”, cuenta.
Este oficio no termina con ella, pues ha logrado que las chicas que trabajan a su lado aprendan lo que es maquilar. “Las señoras que trabajan con nosotros se sienten bien. Es más, a las chicas que se casaron les di una máquina para que trabajen y así no descuiden a sus hijos y trabajen desde su casa. Algunas señoras ya tienen más de 10 años y los esposos se sienten contentos porque para ellos es un apoyo que sus esposas trabajen y ayuden aportando al hogar con algo de dinero extra”, comenta Juanita.
Pero no todo en su vida fue fácil, Tuvo algunas complicaciones, que las logró superar con tenacidad y fortaleza. “Gracias a Dios a mis hijos desde pequeños les gustó la costura y hasta ahora todos trabajan de eso y están bien. Hace unos 3 meses vinieron los de la Prefectura de Santa Elena a dar un curso de corte y confección avanzado y ahí nos dieron un título. Después de muchos años en este oficio recién recibimos un título”, bromea.
|