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TURISMO - MEDIO AMBIENTE |
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| CONTAMINACION VISUAL | |||||||||||
Por: Blga. Alicia Jaramillo C.
Sabía usted que el exceso de carteles y vallas publicitarias puede generar trastornos para la salud y disminución de la calidad de vida? em> Cada vez vemos con mayor preocupación, como la publicidad va invadiendo nuestras calles y ciudades, ni que decir de las carreteras sembradas de vallas publicitarias que en algunos casos causan distracción a los conductores que por ellas transitan diariamente. Estos letreros cuando se colocan de manera excesiva generan contaminación visual. La contaminación visual se refiere a cualquier elemento que distorsione la observación del paisaje natural o urbano estos pueden ser publicidad en forma de letreros, anuncios, pantallas de televisión y proyectores multimedia, vallas publicitarias; cableados, instalaciones y tendidos eléctricos; parabólicas y antenas de televisión o de telefonía móvil; aparatos de aire acondicionado; edificios deteriorados; tratamientos de pavimentos, parterres o espacios públicos y materiales para edificación inadecuados; amontonamientos de basuras; puestos improvisados de vendedores, etc. El cerebro humano tiene una determinada capacidad de absorción de datos que se ve superada con la sobre estimulación de dichos elementos. Los causantes de este tipo de contaminación son muy variados, tanto en ciudades como en la naturaleza, y no sólo en la superficie, sino también en espacios subterráneos o cerrados como son por ejemplo los parqueos de centros comerciales. Las consecuencias de la contaminación visual son diversas, de acuerdo a la literatura en referencia, puede provocar dolor de cabeza, estrés por saturación de colores y elementos, distracciones peligrosas al conductor cuando desvía la atención para ver un cartel concreto en la carretera, o sustracción de datos de interés cuando ocultan señalizaciones de tráfico o de tipo informativo. Tal vez las vallas publicitarias son los medios más evidentes por su impacto inmediato, es así como las personas perciben un ambiente caótico y de confusión que los excita y estimula, provocándoles ansiedad momentánea mientras dura el estímulo. La simultaneidad de estos estímulos puede llegar a transformarse en causantes de accidentes de tránsito, debido a la distracción que generan, e incluso a imposibilitar la percepción de las señales indicadoras de tránsito. Esta situación, inevitablemente, actúa también en detrimento de los mismos medios de comunicación, mimetizando los diferentes signos y señales a que se somete a los individuos, camuflándose mutuamente y perdiendo fuerza la clara lectura del mensaje. Pero estos agentes contaminantes no solo afectan a las personas también afectan notoriamente al espacio físico, fachadas destruidas u ocultas por la superposición de carteles, estructuras metálicas, cables y antenas, postes, etc, generan que la arquitectura se vea desvalorizada, el espacio público desvirtuado e invadido y el tránsito peatonal entorpecido. Esta situación no sólo atenta contra armonía del espacio urbano, sino también sobre la lectura poco clara que tienen los individuos del mismo, dificultando la identificación del habitante con su ciudad. Una ciudad con contaminación visual denota un estado con falta de política para la ciudad, una regulación deficiente o inexistente del espacio público y privado. Así las ciudades se convierten en escenarios de millones de decisiones individuales despreocupadas por su entorno, que conviven formando un caos difícil de asimilar por el ojo humano, disminuyendo por consiguiente la calidad de vida.
Por su parte, algunos arquitectos y expertos en publicidad ofrecen una serie de recomendaciones: • Reducción de la cantidad de anuncios: El número excesivo de carteles hace perder el interés por los mismos, lo que tampoco interesa a los publicistas. Por ello, sería conveniente ubicar menos anuncios, más selectivos y adecuados con el medio. • Seguimiento de normas urbanísticas racionales, evitando elementos recargados o agresivos, o jugar con la luz para dar una sensación más liviana al conjunto, como en el caso de Japón. Tal vez con acciones de parte de la comunidad y quejas podamos contrarrestar estos efectos. |
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