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TURISMO - MEDIO AMBIENTE
   
  FUNDACION NOBIS PONE EN MARCHA PROYECTO DE RECICLAJE EN BELLAVISTA    
 
Labores de recolección selectiva, clasificación, reclasificación, almacenamiento y comercialización de desechos sólidos son realizadas por los moradores de barrio
Ed.18 del 15 de Enero al 15 de Febrero del 2011

Más de 130 familias de esta corporación barrial son beneficiadas

La Fundación Nobis, mediante un convenio interinstitucional, puso en marcha, en días pasados, el proyecto piloto de reciclaje en la Corporación Barrial Bellavista, que beneficia a 130 familias en este sector de Posorja, situado al noroeste de la parroquia con unos 30.000 habitantes. Este proyecto, que fue presentado por NOBIS y que recibió para su ejecución el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Gobierno Provincial del Guayas, las fundaciones Mariana de Jesús y Wilson Galarza, tiene como finalidad mejorar el medio ambiente del entorno local y ser el comienzo de un Posorja sin basura. Aquí están inmersos los moradores del barrio y estudiantes, quienes han sido capacitados en salud, medio ambiente y recolección de desechos sólidos. En Posorja específicamente, tanto la recolección de basura como disposición final de la misma, tiene algunas falencias debido a que todo el proceso depende del sistema de recolección de basura de la ciudad de Guayaquil. Por tanto, para el cumplimiento de este propósito los vehículos son desplazados 120 Km, en un tiempo aproximado de dos horas y media, en la ruta Guayaquil (relleno sanitario” Las Iguanas”) Posorja Guayaquil cada día. En este lapso se retiran de 20 a 21 toneladas diarias, incluyendo la recolección del sector industrial. Adicionalmente, se ha presentado un crecimiento sostenido de la población en Posorja debido al desarrollo económico en el sector pesquero y a perspectivas de trabajo en nuevos proyectos, tales como el Puerto de Aguas Profundas, explotación de gas natural, lo que ha producido una migración de personas de diversos lugares de la costa y sierra ecuatoriana a Posorja. Estos factores, sumados a problemas operacionales y logísticos del servicio de recolección, hacen que en ocasiones sea ineficiente, lo que ha provocado frecuentemente la acumulación de basura y creación de botaderos clandestinos, con el consecuente impacto causado al medio ambiente. Además, en muchas ocasiones, por tratarse de una población costera este problema se traslada, aunque en menor manera, también al área marina, impactando a ecosistemas que son de alta fragilidad y que reciben aportes adicionales de contaminantes de la ciudad de Guayaquil. Esto se refleja en las playas, tanto de Puná como de Posorja. Celina Figueroa, presidenta de hecho (realiza las gestiones), comenta que la Fundación NOBIS llegó con el proyecto hace un año cuando el barrio estaba sucio, las esquinas y los patios estaban llenos de basuras y a nadie parecía interesarle la salubridad. “NOBIS nos propuso el proyecto, se habló con la gente y aquí estamos”, comenta. El resultado es ahora un barrio que se mantiene limpio haciendo mingas los sábados y domingos. “Con lo que hemos aprendido hacemos un proceso de reciclaje que comenzó con botellas; ahora también recogemos latas, cartones, vidrio y papel”, asegura Figueroa.

 
 
Esta actividad ha dejado altos niveles de organización comunitaria y están convirtiendo un problema en un potencial recurso
Edith Chele, la presidenta de derecho (firma los convenios), dice que ya cuentan con el Centro de Interpretación de Desechos Urbanos, ubicado en la vía El Morro-Posorja, donde se procesarán los desechos. Tienen una báscula de 30 toneladas (para pesar la basura) y computadoras, además de un camión para el transporte de los mismos. Por el momento lo reciclado lo guardan en una casa del barrio porque aún se encuentran realizando el acabado de las oficinas administrativas. Las entidades involucradas sostendrán el proyecto por un año, luego subsistirá con los recursos que genere la venta de los desechos. Las utilidades serán empleadas en mejoras del barrio. Chele asegura que ya tiene en mente mejorar la escuela, construir una casa comunal y una capilla. Por su parte, Luis Núñez, presidente de la Junta Parroquial y que aporta con los terrenos para la infraestructura del proyecto en un área de 600 metros, dice que el ánimo también es crear en la población una cultura ambiental que será difundida en las escuelas y colegios por los promotores de salud que se están formando. Este proyecto se aspira extenderlo a otros barrios con nuevos aportantes que quieran ayudar.

“Comenzamos en diciembre a trabajar en el reciclaje. En seis meses esperamos tener los primeros resultados de este proyecto que, además de generar trabajo, nos permite mejorar el medio ambiente y nuestra calidad de vida. Esperamos que este ejemplo sea seguido por otros barrios”, dicen los dirigentes.